Cada año hay un juguete cotizadísimo. Cuando yo era una niña, recuerdo que la famosa muñeca repollo fue motivo de numerosas disputas y codazos entre padres determinados a complacer a sus hijos en navidad. Y justo el año pasado, un empleado de Walmart murió en una estampida de compradores desesperados por encontrar el regalo perfecto y ahorrarse unos dolaritos.
Todo indica que la navidad se ha convertido en un deporte de consumismo y si quieres marcar puntos, tienes que conseguir el juguete del año . Este año el más buscado es el Zhu Zhu Pet, que es poco más que un hámster que tiene una “personalidad única”, hace sonidos y corre (funciona a pilas). Cuesta $9.99 en Toys R’ Us y $8 en Walmart pero en ambos sitios web de estas tiendas el juguete está agotado. Lo puedes conseguir en Amazon, pero por su escasez, pagarás un mínimo de $50.
Sin duda, el juguete del año pone a los padres entre la espada y la pared. Pueden luchar contra las multitudes, correr de una tienda a otra, pelear con otros padres y gastar un dineral. O pueden optar por no participar en la locura y enseñar a sus hijos a ser menos consumistas y enfocarse en lo que realmente importa en la vida—muy bonita idea, pero no suele convencer a los niños pequeños.
Cuéntanos: ¿qué haces cuando tu hijo te pide el juguete del año?

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